25 de abril de 2017 Última actualización 5 de dic, 2016 - 19:41
Publicado en prevenir y curar
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Los desequilibrios de lípidos en nuestro organismo, como el exceso de colesterol, no solo causan sobrepeso, sino que están relacionados con problemas cardiovasculares graves y otros trastornos, pero ¿quién llegó antes? ¿el colesterol o los problemas cardiovasculares, los problemas emocionales o los problemas hepáticos?.

Comenzaré explicando que no somos pocos los profesionales de la salud que consideramos que existen intereses comerciales muy poderosos alrededor del tema del colesterol, su desinformación y miedo añadidos. No solo me refiero a la medicina alopática gubernamental, sino también a muchos nutricionistas y dietistas que se suben a este rentable carro para imponer estrictas dietas imposibles de mantener en el tiempo sin atender de forma global y personal a cada persona.

En cualquier caso lo que queda fuera de duda, es que no parece rentable invertir en educación nutricional o en fomentar la producción de alimentos saludables que no contengan grasas hidrogenadas o saturadas por ejemplo, lo que sin duda sería más lógico que subvencionar panaceas de laboratorio muy rentables que poco o nada solucionan. A la vista de que cada vez más y más personas se ven afectadas por este trastorno, incluyendo niños, sin duda es un tema que está mal enfocado y casi siempre mal tratado.

Reducir los niveles de colesterol se ha convertido en una obsesión en nuestra sociedad, pero parece que el dardo apunta a la diana equivocada, ya que a pesar de existir mil yogures, bebidas y pastillas para reducir el famoso colesterol malo, curiosamente cada vez más y más personas sufren de hiperlipemias y cada vez a edades más tempranas.

Esta visión simplista de "¿te falta hierro?: toma un suplemento de hierro, ¿que te falta calcio?: toma tabletas de calcio sin parar, qué te sobra colesterol: no comas grasa", no nos soluciona el problema, sino que muchas veces lo empeora o dejan vía libre al verdadero problema de fondo. Si fuese así de simple sería muy sencillo erradicar por ejemplo la osteopororis, y nada más lejos de nuestra realidad. En nuestro organismo la cosa no funciona así ya que los procesos son mucho más complejos y globales que todo esto.

En el caso del colesterol en muchas ocasiones influyen más los desequilibrios hepáticos (el hígado metaboliza la grasa y equilibra los niveles de colesterol), problemas circulatorios o problemas emocionales, que el recuento de las grasas que entran con las que salen. Muchas veces, el exceso de acumulación de colesterol en las arterias es una primera respuesta protectora de nuestro organismo ante el estrés por ejemplo, es decir, no es una enfermedad, sino un síntoma.

Cierto es que los lípidos tienden a acumularse en las paredes arteriales y oxidarse, lo que se conoce como placa de ateroma. Pero esta acumulación puede deberse bien a un exceso de estos lípidos o bien por una respuesta inmune, ya que la acumulación se produce como mecanismo de defensa para proteger y reforzar las paredes arteriales debilitadas, por ejemplo en el caso de fumadores, personas con estrés o problemas emocionales.
Esto no significa que esa acumulación deba pasarnos inadvertida, ya que en cualquier caso cuando la placa ateroma crece en exceso puede llegar a ocluir por completo la arteria impidiendo la correcta circulación de la sangre. Pero sin duda debemos ir más allá y preguntarnos por qué se produce este desequilibrio y cómo solucionarlo desde la base.

Conclusión:

Muchos especialistas han concluido que "si la pared arterial se encuentra en buen estado, el colesterol difícilmente se acumulará", por lo que la lucha no debe centrarse exclusivamente en reducir el colesterol, ya que muchas veces se estará acumulando para reforzar nuestros vasos sanguíneos, sino que debe abarcar una visión más amplia del problema, analizando no solo la alimentación, sino la salud de nuestro hígado, de nuestro sistema circulatorio, nuestra salud emocional y la ingesta frecuente de medicamentos o tóxicos.

>> También puede interesarte: 'Colesterol y desequilibrios'

 

Elena Cibrián

Con tu decisión y mi orientación trabajaremos para recuperar tu bienestar desde la naturopatía.

Soy naturopata y nutricionista con estudios complementarios de Quiromasaje, Iridología, Terapia Ortomolecular, Oligoterapia, Psicología del color y Aromaterapia entre otras.
Con mi experiencia y formación he podido comprobar que el equilibrio perdido se puede recuperar muchas veces de forma más sencilla de lo que pensamos. Muchas veces solo es cuestión de recuperar la visión global de uno mismo y dar los pasos adecuados.

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