21 de enero de 2017 Última actualización 5 de dic, 2016 - 19:41

Mi experiencia en el endocrino: comida de astronauta y visita a la clínica de fertilidad

Publicado en prevenir y curar
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El endocrino es es el médico especialista en las enfermedades del sistema hormonal y el metabolismo, no?. Quizá parezca obvio pensar esto, pero a día de hoy por mi experiencia y la de muchos pacientes que llegan a mi consulta, ya no me resulta tan evidente. No soy muy dada a contar experiencias personales, pero creo que esta merece ser contada:

 

Soy naturópata y desde hace ya años yo misma controlo mi asma y un problema de fertilidad (ambos problemas relacionados con un desequilibrio autoinmune), pero después de una época de estrés y algunos cambios en mi vida, mi asma se descontroló un poco y necesitaba descartar otras posibles causas mediante una analítica y consultar con un especialista endocrino porque es el especialista en problemas endocrinos y porque dicho sea de paso, soy una defensora convencida de la conciliación entre medicina natural y medicina alopática.

Entonces pedí una primera cita con una endocrinóloga. En la primera cita me escuchó amablemente y me mandó una analítica sin más. Días después, cuando tuvimos los resultados del laboratorio, volví de nuevo a su consulta. Viendo con atención mi analítica me dijo: “hay algunos valores hormonales alterados, pero es normal, incluso hay veces que salen a alterados a mucha gente y sospechamos que es un problema del laboratorio, pero en cualquier caso, ve a esta clínica de fertilidad a que te hagan un estudio completo”. ¿Y entonces tú qué pintas aquí? Pensé… Ante argumentos tan convincentes y “profesionales”, no pude más que sonreir e irme por donde había venido a buscar otro endocrino más fiable.

De nuevo conseguí cita con otro endocrino (bastante reputado por cierto), que, cuando terminó de “wasapear” sin prisa y sin disculparse, por fin me miró y le conté mi “tema” (infertilidad y asma autoinmunes y antecedentes de desequilibrio adrenal). Me miró estupefacto, con los ojos muy abiertos como pensando “¡y a mi que me cuentas!” y yo comencé a prepararme para algo tipo “¡y tú qué sabrás!, ¡aquí el especialista soy yo!”. Pero no. Su comentario fue mucho peor. Tras una pausa bastante incómoda me dijo: “lo que tienes que hacer es adelgazar 15 kilos en 2 meses, dame tu email!”. Entonces a la que se le abrieron los ojos como platos fue a mi y no pude evitar reirme. Prometo que pensé que estaba bromeando. Pero no, lo decía en serio. Sacó un folleto de su cajón para hablarme de la dieta proteica definitiva y sus estupendos sustitutivos de comida que tenía que ingerir en exclusividad durante 8 semanas + otras 8 semanas con algo más de flexibilidad. Y por si me quedaba alguna duda me mandó la misma información a mi correo personal, un email estándar que claramente enviaba a todos sus pacientes por igual. Para quien no me conozca, he de decir que soy una mujer de 37 años, de 1,60 y 62 kilos en el momento de esa consulta. Peso totalmente saludable y normal, más aún después de sufrir un aborto de gemelos hace poco. ¿En serio señor especialista endocrino?, ¿la respuesta a mis problemas es adelgazar 15 kilos en 2 meses comiendo barritas de proteínas y batidos?.

No daba crédito, pero por educación y por si quedaba algún resquicio de esperanza, volví a preguntar si adelgazar tanto en tan poco tiempo me ayudaría con mi desequilibrio adrenal, a lo que me contestó un rotundo: “hombre claro! Es lo que hacen todos los famosos!” que me dejó boquiabierta de nuevo. Cogí mis folletos de productos hiperproteicos carísimos, y una vez más me fui por donde había venido con mucha decepción y ganas de contar al primero que me cruzase lo que me acababa de pasar. Esta vez ni siquiera conseguí una analítica.

Por suerte soy quiromasajista, nutricionista y naturópata y tengo formación y experiencia suficiente como para reconocer cuando un médico no tiene un diagnóstico ni ganas de atender un problema.
Tanto la primera como el segundo especialistas, pasan consulta en varias clínicas muy reputadas de Madrid pero aún así tengo claro que esos especialistas no lo son tanto o no ejercen como si lo fueran, y desde luego no merecen mi tiempo ni mucho menos mi confianza. Pero mucha gente no se fía de su intuición, y aún llevándose una gran decepción confía en ellos y sigue sus indicaciones porque por algo son los especialistas y pasan consulta en es sitios tan importantes.

Esto es muy grave.

Si yo con un desequilibrio adrenal y hormonal evidente, hubiese hecho caso a la primera doctora, a día de hoy tendría 3.000€ menos y mientras seguía un tratamiento farmacológico agresivo con corticoides y hormonas para poder llevar una vida normal. Y si hubiese hecho caso al segundo endocrino, mi desequilibrio se habría agravado mucho dando lugar a otros tantos problemas de salud añadidos a no comer comida natural.
Nadie me preguntó por mi alimentación ni mis circunstancias emocionales (el estrés por ejemplo es clave en estos tipos de desequilibrios adrenales y/o autoinmunes), ni siquiera me preguntaron si tomaba alguna medicación o seguía algún tratamiento. No les importaba mi caso ni les importaba yo. A la primera le importaba recaudar clientes para la clínica de fertilidad X y al segundo venderme 4 meses de comida de astronauta.

Insisto, esto es muy grave.

Evidentemente no quiero decir que no existan buenos profesionales endocrinos y tampoco que todos sean así. Sobran las explicaciones al respecto pero por si acaso, vuelvo a aclarar que yo defiendo la medicina integrativa. La medicina alopática es tan necesaria y beneficiosa como la medicina holística, y ambas consiguen resultados estupendos. Evidentemente necesitamos especialistas y necesitamos endocrinos, pero en base a esta experiencia y muchas otras similares que me cuentan las personas que llegan a mi consulta, queda claro que existe un problema grave de falta de ética. Es muy rentable el negocio montado alrededor del sufrimiento y la enfermedad, sobre todo en casos de sobrepeso, infertilidad y síndrome metabólico y los que más "tajada" sacan sin duda son los médicos colegiados, las farmacéuticas y los especialistas de nuestro sistema sanitario. Vamos, una “poca vergüenza” tremenda que diría mi madre.

Cierto es que “en todas partes cuecen habas” y en todas las profesiones existen profesionales más responsables y otros menos recomendables, pero en el caso de los médicos oficiales, instaurados, reconocidos, colegiados y amparados por nuestro Ministerio de Sanidad, es exigible que sean responsables, profesionales y se interesen de verdad por sus pacientes más allá de intentar venderles la dieta proteica del milenio o derivarles a la clínica de fertilidad donde pasa consulta por la tarde. Es muy grave que te desatienda cualquiera al que estás pidiendo ayuda, pero mucho más en el caso de un profesional sanitario que está amparado por el Estado y que cuenta con el respeto, la reputación y la confianza de toda una sociedad.

. . . . . .

A día de hoy sigo sin conseguir un endocrino que me muestre interés sin intentar venderme nada (seguro que lo hay, solo que yo no he dado con él), pero aún así, gracias a trabajo físico, nutricional y emocional, he conseguido controlar esos brotes de asma que me preocuparon.

Es posible que hayas pasado experiencias parecidas o te encuentres desesperado o desesperada buscando respuestas o ayuda ante un problema de salud que no consigues controlar, pues aunque sientas ganas de tirar la toalla, es importante que no desistas. Si tienes seguro privado, prueba con uno y otro profesional hasta que des con uno que sepa escucharte, y por supuesto en la sanidad pública, exige que te atiendan con respeto. En cualquier caso, también es importante conciliar cuerpo, alma y espíritu y muy recomendable explorar otros caminos, otras vías parasanitarias muy eficaces: la naturopatía, la nutrición ortomolecular, la fisioterapia, la psicoterapia, la terapia craneosacral o la acupuntura son solo algunas de las disciplinas que pueden ayudarte con mucha eficacia.

Elena Cibrián
www.tunaturopata.es

Elena Cibrián

Con tu decisión y mi orientación trabajaremos para recuperar tu bienestar desde la naturopatía.

Soy naturopata y nutricionista con estudios complementarios de Quiromasaje, Iridología, Terapia Ortomolecular, Oligoterapia, Psicología del color y Aromaterapia entre otras.
Con mi experiencia y formación he podido comprobar que el equilibrio perdido se puede recuperar muchas veces de forma más sencilla de lo que pensamos. Muchas veces solo es cuestión de recuperar la visión global de uno mismo y dar los pasos adecuados.

Website: www.tunaturopata.es Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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