9 de agosto de 2020 Última actualización 28 de dic, 2018 - 12:36

Ingredientes:

  • 2 puerros
  • 2 dientes de ajo
  • 1/4 repollo
  • 1 nabo
  • 2 tomates
  • 10 hojas de hierbabuena fresca o 1 cucharada sopera de hierbabuena desecada

Ingredientes:

  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 3 calabacines
  • 1 berenjena grande
  • 1 pimiento rojo
  • mozzarella
  • albahaca
  • 1 guindilla
  • vino blanco
  • aceite de oliva
  • sal 

Aunque el hombre es un animal omnívoro y lleva consumiendo carne desde el principio de sus días, hoy por hoy este hábito que para muchos ha llegado a convertir la carne en el principal ingrediente en su dieta pero la forma en la que se trata la ganadería, tiene muchos inconvenientes importantes y perjudiciales para la salud.

Desde nuestra revista digital pocas veces tomamos posturas radicales y no pretendemos juzgar, por eso, en esta ocasión como en otras, simplemente queremos informar y analizar objetivamente los inconvenientes de una ingesta elevada de carne desde varios puntos de vista, entre ellos la salud.

¿Qué es la carne?

Cuando hablamos de carne en este artículo nos referimos a lo que entendemos coloquialmente por carne, es decir, músculo y vísceras de animales terrestres y en concreto nos referimos a la más consumida: vaca, cerdo, cordero y pollo. Además en este artículo nos referimos a la carne cuyo origen proviene de granjas industriales (el 90%). El pescado y el marisco, aunque en teoría también son carne, siguen sus propias normas de producción, con otros problemas y ventajas independientes de la ganadería.

Salud y exceso de carne en la dieta

La carne en general (cada una con sus características particulares), es una fuente de hierro y fósforo, y también contiene vitamina B que pierde cuando se cocina. Apenas contienen hidratos de carbono y fibra, y suele contener un gran porcentaje de grasa, al menos un 20%, así como otro 20% de proteínas. La grasa animal está compuesta principalmente por grasas saturadas y colesterol.

Como comentamos, la carne es una fuente principal y casi exclusiva de proteínas y grasa. Un exceso de proteínas en nuestra dieta provoca cambios en la composición de la membrana de las células, y esto da lugar a enfermedades como la gota, la hipertensión, problemas hepáticos, o un aumento del colesterol en la sangre; todos estos problemas tan cotidianos hoy en día, que en muchos casos se evitarían sustituyendo la carne por hortalizas, frutas o legumbres.

¿Ingerimos sufrimiento, hormonas y antibióticos?

Si. Por desgracia, hoy por hoy es un hecho que no da lugar a subjetividades que para abastecer el elevado consumo del carne en el mundo, las ganaderías malviven en granjas en las que los animales se encuentran con altos niveles de estrés y sufrimiento, inmovilizados, drogados y hormonados. Muchas de las sustancias con las que se tratan a los animales de ganadería, son prohibidos y retirados del mercado, después de llevar años empleándose y gracias a la denuncia e investigación de alguna ONG o asociación de consumidores. Pero por desgracia, estas sustancias son sustituidas rápidamente por otras que tardarán otro periodo de años en ser denunciadas, analizadas y retiradas, por supuesto, siempre una vez que los animales y consumidores han sufrido las consecuencias.

Se administran cócteles de hormonas para que crezcan y engorden rápidamente y conseguir ganaderías más rentables, también se les administran antibióticos rutinariamente para evitar que enfermen, y por si esto fuera poco, en muchos casos, su cadena genética es manipulada, una vez más con el fin de conseguir animales más rentables, aunque eso suponga una peor calidad nutricional en su carne o algún riesgo para los consumidores.

El estrés y el sufrimiento en los animales, al igual que en los seres humanos, tiene una respuesta química en el organismo (a nivel hormonal y de neurotransmisores), que se puede comprobar con sencillos análisis de sangre.

Por lo tanto, en la carne que se consume masivamente, se encuentran restos de hormonas tiroideas, masculinas y femeninas, esteroides, toxinas y antibióticos, por no hablar de los 'medicamentos', conservantes y otros químicos utilizados para durante el transporte, almacenamiento y comercio.

El consumo genera demanda, la demanda negocio y el negocio consumo, por lo que es difícil romper esta cadena, en la que todos y cada uno tenemos parte de responsabilidad.

La carne es muy cara

Desde un punto de vista nutricional y práctico, la carne resulta muy cara tanto en su proceso de obtención como para el consumidor, ya que los nutrientes que aporta la carne, básicamente proteínas y grasa, son fáciles de sustituir por otros alimentos infinitamente más baratos, por ejemplo los productos lácteos o los frutos secos. Por ejemplo 1 Kg de nueces alimenta 6 veces más que 1 Kg de carne, y además su obtención es mucho más sencilla y barata.

Mirando las cifras de las FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), sorprende el hecho de que, al contrario de lo que nos indica la lógica, no tiene que ver el nivel económico de un país con el consumo de carne, es decir, en países en los que la economía doméstica es muy precaria, se consume carne como base de la alimentación; y al contrario, en países con gran calidad de vida y economías muy saneadas el consumo de carne es considerablemente inferior.

El elevado consumo de carne perjudica el medio ambiente y no es sostenible

El consumo de carne a nivel mundial no ha parado de aumentar en los últimos 5 años, siendo China el mayor productor y consumidor de carne el segundo EEUU. Estos países consumen triplican en consumo de carne a Rusia y quintuplican a Australia . Los Países Bajos, Dinamarca o Tailandia se encuentran entre los países que menos carne consumen del mundo.

Se prevee que de seguir así la tendencia de crecimiento mundial y consumo de carne, para el 2020 habrá que aumentar la producción en un 40%.

Las ganaderías son muy caras de mantener como hemos dicho, ya que las granjas suponen un gasto muy elevado tanto de piensos (cereales) como de medicamentos (lo que supone gran riqueza para los laboratorios farmacéuticos), a la vez que generan muchos residuos y contaminación. En muchos casos consumen muchos recursos locales de agua, energía, combustibles y pastos por lo que en muchos casos, como está pasando en muchas zonas en Sudamérica, las empresas ganaderas arrasan literalmente cientos de hectáreas que dejan yermas e inservibles durante al menos otros 20 años, tiempo aproximado que tarda en recuperarse un terreno.

Para alimentar este gran número de ganado, hay que cultivar un gran número de cereales, donde entra en juego la agricultura actual con sus fertilizantes, pesticidas y cientos de compuestos tóxicos que dañan de manera irreparable el medio ambiente. Cuantas más granjas industriales, más habrá que rentabilizar los cultivos, para lo que se utilizará más cantidad pesticidas, fertilizantes y semillas procedentes de manipulación genética.

Para transportar, almacenar y conservar la carne, es necesario un gasto muy fuerte de recursos energéticos, que serían mucho más rentables si se utilizasen por ejemplo en el cultivo de otro tipo de alimentos, por otro lado, más nutritivos.


Resumiendo:

 

  • Salud: el consumo excesivo de carne contribuye a enfermedades graves como la hipertensión, el cáncer de mama, vejiga o colon, diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares, gota...
  • Medicamentos: con respecto a este tema podemos decir que la industria que más se beneficia del alto consumo de carne es la industria farmacéutica, ya que vende cantidades masivas de medicamentos con los que tratar el ganado (de manera preventiva y aunque no lo necesiten), también mucha cantidad de productos par la conservación de la carne y a la vez venden cantidades ingentes de medicamentos para bajar la tensión, corregir el exceso de colesterol, y otros tantos problemas de salud relacionados con la mala alimentación que sufre gran parte de la población.
  • Gasto innecesario e insostenible: la producción de carne supone un gasto tremendo tanto de recursos ambientales como de dinero. Con una buena educación alimentaria, y cambiando un poco los hábitos culturales, cada familia podría ahorrar mucho dinero tanto en el tipo de comida, como en medicamentos. Según las Naciones Unidas se podría erradicar el hambre dedicando a la alimentación humana entre el 10 y el 15% del grano destinado al ganado.
  • Maltrato animal: Más allá de la percepción moral y ética de cada uno, los hechos nos dicen que los animales son maltratados, privados de dignidad, y en muchos casos, incluso manipulados genéticamente. Malviven con altos niveles de estrés y sufrimiento y todo esto de un modo impune, habitual y sin apenas responsabilidad; es decir, todo esto se ha convertido en un hecho “aceptado” que ya apenas llama la atención. Aunque de algún modo, la vida y su ciclo natural imparte justicia a su manera y tiende siempre a recuperar el equilibrio a cualquier precio.

De vez en cuando ocurre algún “accidente” tipo “vacas locas”, “gripe aviar” o “fiebre porcina” que nos pone en alerta acerca de los métodos utilizados en la ganadería actual, pero por desgracia pronto se nos olvida y la educación y la cultura nos lleva de nuevo a consumir cantidades ingentes de carne sin preguntarnos nada más y sin reparar en lo que ese hábito supone para el mundo. Reducir el consumo de carne liberaría mucho espacio natural, reduciría exponencialmente el gasto de recursos naturales, nos acercaría a un mundo más sostenible y mejoraría considerablemente nuestra salud y calidad de vida.

Ingredientes:

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  • 1 puerro
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  • 1 zanahoria
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  • 1 berenjena
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  • 1 diente de ajo
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  • 150 gr (aprox.) de arroz integral
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  • Perejil, sal, aceite de oliva
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  • Curry
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  • Mozarella rallada
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TOP 10: frutas y verduras

Cuando realizamos una dieta de control de peso lo primero de lo que nos quejamos es de comer todo el día “lechuga” y te obsesionas pensando en el chocolate que has dejado abandonado en el armario antes de comenzar.

Hacer dieta no es solo adelgazar, también es depurarte y eliminar toxinas, renovar tu organismo, adquirir vitaminas y minerales que hagan que funciones mejor, lo cual se refleja en un cuerpo más sano. Para ayudaros a cambiar el chip cuando hagáis dieta os presentamos un resumen de las verduras y frutas que menos engordan y más nos aportan.

  • Alcachofa, 17 kcal:
    Es muy completa, está compuesta por vitaminas B1, B3 y pequeñas cantidades de C, entre sus minerales destaca el potasio, magnesio, fósforo, calcio y sodio. También encontramos dos componentes importantes, la cinarina, conocida por su efecto colérico y diurético; y la cinaropicrina, la cual investigaciones actuales demuestran su potencial para prevenir enfermedades tumorales.

    Entre sus propiedades destaca que produce un efecto desintoxicante hepático, ayuda a las personas con cálculos biliares y es un potente diurético natural, lo cual ayuda a las personas con problemas de gota, artritis y reumatismo. Además, posee un alto grado de fibra que regula el tránsito intestinal, facilita la eliminación del colesterol en sangre y ayuda a mantener el nivel de azúcar en la sangre (importante para diabéticos).

  • Coliflor, 25 kcal:
    La mayor parte de la coliflor es agua y presenta bajos niveles de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Aporta fibra, vitaminas B6 y B5 y ácido fólico. También presenta cantidades más pequeñas de otras vitaminas, como la B1, B2 y B3, y minerales como el potasio y el fósforo.

    Tiene propiedades diuréticas que facilitan la eliminación de líquidos retenidos y ayuda a las personas con hipertensión. Su alto contenido en fibra regula el tránsito intestinal, crea saciedad y reduce el apetito. La vitamina C es un potente antioxidante y hoy en día se conoce la relación existente entre los antioxidantes y la prevención de enfermedades cardiovasculares.

  • Tomate, 18 kcal:
    Es una fuente importante de potasio y magnesio. Entre sus vitaminas destacan la B1, B2, B5 y C. También posee carotenoides como el licopeno.

    La vitamina C y el licopeno son fuertes antioxidantes que protegen al organismo, junto con las vitaminas A y E actúan sobre nuestro sistema inmunológico y protegen al organismo contra los radicales libres. Los antioxidantes previenen las enfermedades cardiovasculares además de ciertos tipos de cáncer como el de páncreas, próstata, pulmón y colon. Además el tomate posee altos niveles de fibra que previenen el estreñimiento, genera sensación de ansiedad y ayuda a eliminar el colesterol en sangre.

  • Lechuga, 19 kcal:
    Está compuesta en su mayor parte por agua, destaca la presencia de vitaminas A, C, E, B1, B2, B3, B9 y K. Entre los minerales en ella encontramos fósforo, hierro, calcio, potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores, que son las más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro. La variedad romana es la más rica en vitaminas.

    La lechuga tiene altas concentraciones de fibra, ayuda a las digestiones y es un potente diurético y depurativo. Presenta ácido fólico que previene las anemias y es imprescindible en las mujeres embarazadas para prevenir la espina bífida, una alteración del sistema nervioso del futuro bebé.

  • Apio, 35 kcal:
    El apio es muy rico en vitaminas A, B, C y E y en minerales como potasio, sodio, manganeso, magnesio, fósforo y zinc. En su mayor parte está compuesto por agua y presenta altas concentraciones de fibra dietética.

    Es una verdura hidratante, remineralizante, sedante y digestiva. Por su función diurética ayuda a deshacerse de líquidos retenidos, el exceso de ácido úrico y cálculos biliares. Ayuda a la formación del esmalte dentario. Es depurativo y ligeramente laxante, mejora las enfermedades hepáticas y combate las infecciones. En su uso externo suele actuar como cicatrizante.

  • Papaya, 30 kcal:
    Es rica en vitamina C, A, complejo B, beta carotenos, fibra y minerales como el potasio y el magnesio, además de presentar ácido fólico en su composición. Apenas contiene grasa y es rica en fibra.

    Entre sus propiedades encontramos que actúa como un suave laxante, agiliza las cicatrizaciones internas y externas, y elimina los parásitos intestinales. Es un potente antioxidante debido a la presencia de altas cantidades de vitamina C, lo cual refuerza al sistema inmunitario. Contiene una enzima llamada papaína que facilita la digestión y calma la inflamación del estómago.

  • Fresa, 34 kcal:
    Esta fruta presenta una alta concentración de vitamina C, también destacan la A y la E, y en menores proporciones la B1, B2, B3 y B6. Entre sus minerales destaca el potasio y el magnesio.

    Es ideal para las dietas de control de peso por su alta concentración de agua y fibra. Es un potente antioxidante por su alta concentración de vitamina C y por importantes cantidades de salicilatos, que son unas sales muy positivas que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cancerígenas.

  • Mandarina, 38 kcal:
    La mandarina es un cítrico que posee altas concentraciones de vitamina C, flanovoides y aceites esenciales. También contiene provitamina A, ácido cítrico, potasio y magnesio. En menor proporción encontramos vitaminas del grupo B. Tiene altas concentraciones de beta carotenos y beta criptoxantina.

    La presencia de ácido cítrico potencia los efectos antioxidantes de la vitamina C lo cual previene enfermedades degenerativas. También presenta altas cantidades de fibra localizadas sobre todo en la parte blanca entre la pulpa y la corteza.

  • Piña, 57 kcal:
    En su composición destacan las vitaminas C, B1, B6, B9, B12 y E, y los minerales potasio, yodo, manganeso y cobre. Además posee ácido cítrico y bromelia.

    La bromelia ayuda a tener una óptima circulación de las sangre, ayuda en la digestión y digiere las grasas por lo que es un buen aliado para perder peso. La piña además es un buen diurético y tiene propiedades antiinflamatorias. Además tiene mucha fibra que regula la flora intestinal.

  • Manzana, 55 kcal:
    Es una fruta muy rica en pectina, azúcares y vitamina C. La pectina ayuda como fibra soluble lo que le confiere propiedades ligeramente laxantes y actúa contra el colesterol; además la fibra crea sensación de saciedad y regula la flora intestinal. Es antiinflamatoria del aparato digestivo, diurética y desintoxicante. Además la manzana contiene taninos que ayudan a limpiar la mucosa intestinal.

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Solo nos queda añadir, que para encontrar todas las propiedades intactas en cualquier fruta y verdura, con todos sus nutrientes y principios activos en su concentración natural, mucho mejor si los consumimos de cultivo ecológico, ya que el cultivo tradicional, con pesticidas, fertilizantes, conservantes, etc... restan en muchos casos hasta un 40% de los nutrientes naturales de la fruta o verdura, sustituyéndolos en el mejor de los casos por agua.

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