9 de agosto de 2020 Última actualización 28 de dic, 2018 - 12:36

¿Qué son los parabenos?

Cada vez más y más gente tiende a consumir productos cosméticos sin parabenos debido a una gran polémica que surgió a partir de 2004, pero ¿qué son los parabenos? ¿realmente nos perjudican?.

¿qué son?

Los parabenos o parabenes (deriva de la palabra inglesa parabens) son un grupo de 6 conservantes. Su nomenclatura química es “éster de para-hidroxibenzoico” y contienen metanol, etano o propanol.

En la UE (Unión Europea), se les han asignado los siguientes códigos: E214, E215, E216, E217, E218 y E219. En cosméticos se suelen identificar también con estos nombres: Benzoato de sodio, el Sodium (y Ammonium) Laureate Sulphate.

Los parabenos son sustancias orgánicas, que se pueden encontrar por ejemplo en los arándanos (los parabenos orgánicos se metabolizan correctamente al ser ingeridos), pero el 90% de los parabenos que se utilizan son sintéticos, es decir, han sido sintetizados artificialemente y no tienen un origen orgánico.

¿para qué se utilizan?

Los parabenos se utilizan desde 1925 como conservantes cosméticos en dentífricos, cremas, desodorantes, champús, cosmética infantil, geles, lubricantes, tónicos, maquillaje, laca de uñas..., pero también se utilizan en sus diferentes tipos para conservar bollería, comida precocinada, refrescos, salsas e incluso carne fresca.

También se utilizan para la composición de varios productos farmaceúticos, como jarabes para la tos, antiácidos, funguicidas vaginales, antibióticos y en composiciones de paracetamol e ibuprofeno.

Tiene una función conservante y protectora, evita la infección con microorganismos (microbios), hongos o bacterias. Los parabenes se utilizan mucho en la industria cosmética, aproximadamente en un 70-90% de los productos cosméticos de uso frecuente.

¿son tóxicos?

Los parabenos son sustancias aprobadas por las autoridades sanitarias europeas y españolas y están catalogados como productos con baja toxicidad y seguros, ya que nuestro organismo es capaz de absorber y metabolizar esta sustancia y eliminarla de forma rápida.

¿...y entonces por qué la alerta?

En 2004 se realizó un estudio (llevado a cabo por oncólogos en la University of Reading, en Edinburgo) con tejido cancerígeno en el que saltó la alarma por primera vez, ya que en el 90% de las muestras analizadas procedentes de pacientes con cáncer de mama se habían encontrado trazas de parabenos. Después de varios estudios posteriores, no se ha arrojado ninguna conclusión de cómo afectan los parabenos al desarrollo del cáncer de mama, aunque algunos científicos apuntan a que los parabenos tienen una acción que imita a los estrógenos (hormonas sexuales, esteroides), y esto podría contribuir al desarrollo de los tumores cancerígenos.

Por otro lado, diversos estudios han concluído que los parabenos son bien absorbidos por el tracto intestinal y perfectamente eliminados en la orina, pero cuando son absorbidos por la piel (cuando se utilizan externamente), parece que su eliminación no es tan sencilla y rápida.

Como decimos, a fecha de hoy no existe ningún estudio concluyente que alerte sobre el uso de parabenos, y para las autoridades sanitarias sigue siendo un producto “no tóxico” y se continua utilizando en igual medida, pero a pesar de esto se siguen analizando sus efectos a largo plazo en diferentes estudios por todo el mundo, sobre todo en su aplicación en la cosmética infantil, en los desodorantes y en las lacas de uñas.

conclusión

Los parabenos, al igual que la mayoría de los aditivos (conservantes, colorantes, saborizantes, antioxidantes, emulsionantes, edulcorantes, espesantes...), en estudios preliminares se califican como “no tóxicos”, y se comienzan a utilizar industrialmente sin ningún reparo, y no da tiempo a valorar los efectos que tendrán esos compuestos a largo plazo, en diferentes estados de salud, en grandes cantidades o en combinación con otros compuestos químicos.

Al igual que en muchos otros casos, la industria y el consumo exige un ritmo de producción que hace que los productos salten al mercado sin el suficiente tiempo de estudio y sin tener en cuenta muchas variables.

Por otro lado, el problema de casi todos los aditivos, no solo de los parabenos, es que forman parte del 99% de los productos que consumimos a diario, por lo que estos compuestos se acumulan en nuestro organismo a un ritmo mayor de lo que nuestro cuerpo es capaz de asimilar.

Una vez más parece ser que el problema no es del producto en si mismo, sino de su uso indiscriminado y de nuestro volumen de consumo.

¿cómo evitar los compuestos sintéticos en cosmética?

Los productos ecológicos cosméticos no contienen o no deben contener parabenos ni otras sustancias químicas sintéticas como parafinas o perfumes. En concreto os recomendamos, como marcas cosméticas: Original Cosmetics, Natuderm Botanics, Eco Cosmetics, Urtekram o Matarrania, todas ellas marcas extraordinarias, pero sobre todo os recomendamos el uso de aceites vegetales puros y procedentes de agricultura ecológica, aceite de Almendras, de Coco, de Jojoba, de Caléndula, Hipérico o Rosa de mosqueta, que se pueden utilizar junto con los aceites esenciales también puros para diferentes usos cosméticos o terpéuticos. También os recomendamos el desodorante de mineral de alumbre o el uso de desodorantes naturales elaborados con aceites esenciales como sustitutos de los desodorantes convencionales.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), los aditivos son “sustancias no nutritivas añadidas intencionadamente a los alimentos, normalmente en pequeñas cantidades, para mejorar su apariencia, sabor, consistencia o su conservación”. Sabemos que algunos son necesarios para mantener el modelo de consumo actual, pero ¿también son perjudiciales?

El problema de los aditivos

La mayoría de los productos que consumimos hoy en día contienen gran cantidad de aditivos, casi todos sintéticos. Indudablemente, muchos de ellos imprescindibles para el producto resultante, pero la cuestión es ¿tienen estos aditivos alguna consecuencia sobre nuestra salud?.

Pues si, parece que muchos de estos aditivos si que tienen malas consecuencias sobre nuestro organismo, algunas consecuencias conocidas, y otras desconocidas. El gran problema no es el aditivo en si, sino la cantidad que ingerimos. Es decir, como prácticamente todos los alimentos del mercado llevan aditivos, al final nuestro organismo se encuentra saturado de estos compuestos artificiales, y ahí es donde pueden venir los problemas. Por lo tanto podemos afirmar que uno de los problemas se encuentra en la dosis, no en el compuesto en si.

Otro de los problemas es que algunos aditivos están en proceso de estudio para evaluar su impacto en nuestro organismo, y aún así ya llevan tiempo utilizándose. Muchos de ellos, está comprobado que no son tóxicos, pero se desconoce cual es la dosis máxima recomendada y si puede tener algún efecto secundario a largo plazo. Es decir, hoy en día se desconoce si estos compuestos pueden tener efectos nocivos en nuestro organismo a largo plazo o por exceder la dosis.

Por otro lado, nos encontramos con que los aditivos no son las únicas sustancias “extrañas” del alimento, sino que el producto también cuenta, la mayoría de las veces, con restos de pesticidas, fertilizantes químicos artificiales o alteraciones en su cadena genética, por lo que la combinación de todos estos compuestos juntos puede dar lugar a reacciones imprevisibles en nuestro organismo. A esto hay que añadir las particularidad de cada organismo, la deficiencia de algún órgano, cantidad de alcohol en sangre, enfermedades o la ingesta de medicamentos.

Por ejemplo, para muchas asociaciones de consumidores y muchos científicos, más del 30% de las enfermedades graves de nuestra sociedad se podrían evitar con una alimentación más sana, mejorando los hábitos alimenticios y la calidad de los mismos, donde entran en juego estas sustancias junto con los pesticidas y fertilizantes.

Las golosinas, helados, bollería industrial y caramelos son los productos que mayor cantidad de aditivos contienen, en particular emulsionantes sintéticos de dudosa inocuidad (en Alemania muchos de ellos están prohibidos). Paradojicamente es un mercado orientado al público infantil y no existe una información clara al respecto. Se administran dosis más elevadas de estas sustancias en los alimentos destinados a los cuerpos infantiles, más pequeños y vulnerables.

Tipos de aditivos según la Comunidad Económica Europea

  • Colorantes: mejoran el aspecto, el color, de los alimentos > E-100 al E-199
  • Conservantes: potencian las propiedades de conservación del producto > E-200 al E-299
  • Antioxidantes: evitan la oxidación de los alimentos > E-300 al E-399
  • Emulsionantes, estabilizantes, espesantes, gelificantes: aquí entran varios compuestos destinados a mejorar cualquier cualidad de los alimentos, su sabor, su consistencia, su aspecto...> E-400 al E-499
  • Potenciadores del sabor: potencian el sabor de los alimentos > H-5514 al H-5817
  • Edulcorantes artificiales: dulcifican los alimentos > H-6880 al H-6887
  • Además de estos, existen Antiespumantes, antiendurecedores, gasificantes, humectantes, reguladores del PH, antiapelmazantes...

Claves para entender su nomenclatura

  • Aditivos que comienzan por E (ej. E-101) son los autorizados por la CEE (Comunidad Económica Europea)
  • Aditivos que comienzan por H (ej. H-6881) son los autorizados además en España.
  • Aditivos que no van precedidos por ninguna letra, son solo numéricos, son aquellos que están reglamentados provisionalmente y que se continua estudiando sus efectos en nuestro organismo, aunque ya se están utilizando.

Todos los aditivos son calificados por Sanidad como: “inocuo”, “no tóxico”, “tolerable” o “-”.

Casi la mitad de los aditivos utilizados están calificados como “no tóxicos”, y esto significa que no resultan tóxicos, pero tampoco resultan completamente inocuos.

En este grupo entran todos los aditivos dudosos o aún sin evaluar o actualmente en estudio.

Aunque se utilizan muchísimos más, os dejamos alguna muestra de estos compuestos “no tóxicos”:

  • Sales de ácidos grasos E-471: emulsionante, grasa de origen vegetal o animal.
  • Pectina E-440a: espesante de origen vegetal, se añade a mermeladas, gelatinas, salsas... puede producir gases y otros problemas intestinales.
  • Butil-hidroxianisol E-320: uso muy común en repostería y aperitivos y comida precocinada, puede aumentar la cantidad de radicales libres en el organismo.
  • Ácido benzoico E-210: conservante, añadido a los alimentos sobre todo ácidos, pueden aumentar la liberación de histamina en el organismo, reacciones alérgicas.
  • Aluminio E-173: colorante de origen mineral ampliamente utilizado, las altas concentraciones de aluminio en el organismo pueden causar graves daños, los metales son muy muy difíciles de eliminar por nuestro organismo, por lo que suelen almacenarse y acumularse.
  • Carbonato cálcico E-170: colorante blanco, se utiliza en la elaboración de algunos fármacos o como antiapelmazante en algunas conservas.
  • Nitrito potásico E-249: conservante de origen mineral, en altas cantidades puede alterar la producción de hemoglobina, la sangre. Se utiliza mucho para la conservación de la carne.

Recomendaciones

En realidad, este tipo de sustancias son necesarias para sostener el actual sistema de consumo, ya que se consume demasiada carne, que necesita demasiado grano para su alimentación y por otro lado los alimentos son transportan miles de kilómetros todos los días y a todas horas. Quizá el problema de base es que seguimos un sistema de consumo equivocado, y deberíamos cambiar primero nuestros hábitos alimenticios, para que este tipo de prácticas sean innecesarias con el paso del tiempo.

Para evitar el consumo de este tipo de sustancias:

  • Os recomendamos que apostéis por alimentos orgánicos, procedentes de cultivo ecológico
  • En la medida de lo posible os invitamos a llevar una dieta vegetal o reducir el consumo de carne
  • Consumir alimentos frescos y poco procesados: frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, cereales...
  • Evitar los precocinados, las conservas, y los productos industriales muy elaborados
  • Sobre todo prestar atención a la alimentación infantil y sus hábitos. Mucho cuidado con las chucherías y los alimentos precocinados para niños.
  • Apostar por alimentos de temporada y locales, de esa manera su tiempo de conservación no tendrá que ser tan elevado como en alimentos transportados grandes distancias, su coste será menor y la cantidad de sustancias químicas para su conservación también será menor.

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