5 de July de 2020 Última actualización 28 de Dec, 2018 - 12:36

Desde la pubertad, el cuerpo de la mujer se prepara periódicamente para albergar su óvulo fecundado y procurar un buen embarazo. Esta preparación se repite cíclicamente cada 28 días (aprox.) sin cesar desde la pubertad hasta la menopausia, aproximadamente 500 veces a lo largo de nuestra vida.
Cuando la mujer aún no ha nacido y se encuentra en el útero materno, tiene aproximadamente 7 millones de óvulos ya generados y se van perdiendo hasta que en la pubertad solo quedan 400.000 óvulos aproximadamente.

El ciclo menstrual comienza el primer día de sangrado y termina antes del siguiente sangrado. Durante este tiempo, como decíamos, el cuerpo se prepara para un embarazo, el útero se recubre y ensancha su endometrio gracias a que aumentan los niveles de estrógeno, y el óvulo empieza a madurar en uno de los ovarios. Después de 14 días de maduración, el óvulo sale del ovario y viaja por las trompas, y si no es fecundado, se desechará junto con los recubrimientos uterinos mediante la menstruación.

Este ciclo completo suele durar 28 días y entre 3 ó 5 días de sangrado, aunque cada mujer tiene su propio calendario menstrual, ya que no todos los cuerpos son iguales, ni las hormonas de todas las mujeres funcionan de igual manera.

Vamos a explicar cada fase del ciclo menstrual y la ovulación:

  • 1º-. Fase Folicular:
    Durante este periodo del ciclo se genera el folículo en el ovario, hasta que alcance unos 22 mm, entonces se romperá y liberará un óvulo. Para este proceso interviene la hormona foliculoestimulante (FSH), que es generada por la glándula pituitaria (o hipófisis) en el cerebro, y la hormonal Prolactina, que es responsable también de la maduración de los folículos. Durante estos días, los niveles de estrógeno aumentan y hacen que el útero y el cuerpo en general se preparen para la fecundación y el posible embarazo. Esta fase dura aproximadamente 14 días.

  • 2º-. Ovulación:
    Después de la fase folicular, cuando el folículo libera el óvulo, se considera que está dándose lugar la ovulación, que dura entre 1 o 2 días. En estas horas, se segrega gran cantidad de moco cervical, de mayor densidad que el resto del ciclo, para ayudar a los espermatozoides a llegar al óvulo, que ya empezó su viaje por las trompas de Falopio. Estas horas se corresponden con las horas más fértiles de todo el ciclo.

    Durante la ovulación se suele generar 1 sólo óvulo, y no se sabe qué ovario lo producirá hasta unos 5 días antes de la ovulación (y mediante ecografía).

  • 3º.- Fase Luteal:
    Esta fase comienza después de la ovulación, cuando el antiguo folículo, en el ovario, se convierte ahora en un tejido amarillento y comienza a segregar progesterona, gracias a otra hormona luteinizante (LH), para continuar con la preparación del cuerpo para el embarazo. Esta fase se llama también, fase del cuerpo amarillo, precisamente por la aparición de este tejido amarillento en el ovario. Si durante esta fase, que dura aproximadamente otros 12 o 14 días, no tiene lugar la fecundación, el óvulo se desintegrará y el cuerpo eliminará los 'preparativos' para el posible embarazo, es decir, la sangre 'adicional' y los tejidos protectores que recubrían el útero, dando lugar a una pequeña hemorragia, que es la menstruación. El primer día de la hemorragia ya empezó de nuevo el ciclo y nuevos folículos están preparándose para hacer nacer un óvulo.

La soja es una legumbre que pertenece a la familia de las Papilonáceas, crece en zonas templadas del planeta y sus cultivos se encuentran muy extendidos en Asia, especialmente en China, Estados Unidos, Argentina, Brasil y Canadá. Llegó a Europa y al continente americano en el S. XVIII.

Es originaria del norte y el centro de China donde alrededor del año 3000 A.C. se le consideró una de las 5 semillas sagradas como el arroz, el trigo, la cebada y el mijo. Los chinos atribuyeron su descubrimiento al emperador Sheng- Nung, al cual también se le atribuía la invención de la agricultura y la medicina.

Los japoneses tras la guerra Chino- Japonesa (1894- 1895) entraron en contacto con esta legumbre y comenzaron a importar tortas de aceite de soja con fines fertilizantes. La idea que se extendió por el país era: “el que tiene soja posee carne, leche y huevo”.

La soja es un alimento muy aclamado en la actualidad por sus altos aportes nutritivos lo que ha derivado en la aparición de distintos productos que la contienen en mayor o menor proporción.

Esta leguminosa tiene un alto contenido de proteínas, 37% aproximadamente, más o menos 2 o 3 veces más que la carne; 23,5% de lípidos, la misma cantidad de hidratos de carbono y un 12% de fibra. Su alto contenido en proteínas la hace recomendable para dietas vegetarianas ya que ayudan a cubrir las necesidades de aminoácidos.

La soja aporta todos los aminoácidos esenciales, vitaminas A, D, E y minerales como potasio, fósforo, calcio, magnesio e hierro. Por si fuera poco, además tiene un alto contenido en ácidos grasos esenciales que no produce el cuerpo humano por si sólo, como el Omega 3 y 6. Otra propiedad llamativa es que contiene tocoferoles que son antioxidantes naturales con funciones similares a las de la vitamina E.

  • Se han hecho diversos estudios sobre la soja y sus beneficios para la salud que han dado lugar a una gran controversia con respecto a la soja, ya que existen profesionales de la salud que lo consideran un aliado contra el cancer de mama, próstata, colon, ovarios y endometrio y otros profesionales y entidades que recomiendan evitar el consumo de soja precisamente si se sufre o se ha sufrico cancer de mama por ejemplo, ya que la soja tiene un alto componente estrogénico sobre el que aún no existe una unidad de opiniones.

Se han realizado distintos estudios entre la población oriental de los que se deduce que son menos propensos a sufrir cáncer que la población occidental. Una de las razones que se barajan es que en los países orientales se ingiere mucha más cantidad de proteína vegetal que es países occidentales.

Son muchos los beneficios citados, pero, ¿es recomendable tomar alguna precaución?.

Incluir la soja en nuestra alimentación es seguro tanto para niños como para adultos aunque se debe evitar su consumo en aquellas personas que sufran de gota por exceso de ácido úrico debido a su alto contenido en purinas.

El Organismo estadounidense para el Control de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha comenzado a permitir a los productores de alimentos que contengan al menos 6,25 mg de proteina de soja por ración incluir el siguiente texto: “25 mg de proteína de soja al día, incluídas en una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, pueden disminuir el riesgo de sufrir transtornos cardíacos”.

A parte de la soja en su estado natural sus beneficios se pueden encontrar en diversos derivados, entre ellos destacan la harina de soja, muy rica en proteínas; el aceite, que es una buena fuente de grasas poliinsaturadas; la lecitina, para controlar el colesterol; la bebida de soja que no contiene lactosa ni colesterol y aporta menos calorías al organismo, se usa como sustituto de la leche de vaca en caso de alergia o intolerancia a la lactosa por su alto aporte de calcio.

Una recomendación importante que se debe hacer sobre su consumo es que la mayoría de la soja que se comercializa es soja transgénica (modificada genéticamente), por lo que sería óptimo el consumo de soja ecológica que nos asegure un aporte real de todas sus propiedades.

En nuestra ecotienda tenemos lecitina de soja en perlas procedente de soja no modificada genéticamente. La lecitina de soja es un complemento dietético que previene la hipertensión, reduce los niveles de colesterol en sangre y reduce los trastornos durante la menopausia.

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